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los palomos deportivos

16 de Enero de 2010 · 1 Comentario

 

De un tiempo a esta parte , las palomas han tomado mala fama . Y no sé por qué. Son tenidas como animales inmundos, portadoras de terribles enfermedades, como ratas voladoras, en el mejor de los casos. Se les ha despojado del encanto de su vuelo pacífico, de la ternura poética del ser amado , de la habilidad de regresar al hogar a través de una brújula invisible; se olvida, a veces, que las palomas han sido el juguete de muchos niños, el ave que vuela por nosotros y atraviesa las fronteras que nos resultan infranqueables. Las palomas y las abejas estaban entre los animales preferidos de Mahoma, por eso los árabes las veneran y las hicieron volar por los cielos hispanos hasta llegar a las islas. Aquí, el otro día, en el municipio de Tegueste, tuve de cerca por primera vez la afición que los palomos deportivos despierta entre un grupo cada vez más numeroso de aficionados, que dedican algunas tardes a mirar al cielo, a levantar los ojos por encima de los escaparates y a disfrutar del aire limpio de la naturaleza. Estuve en el campo donde están plantadas las casetas de los palomos, son casetas de un encanto especial, con diversos colores que no desentonan con el resto del entorno. Sirven de referencia a los palomos que se entrenan, y desde este punto se inicia la suelta de los palomos que emprenden un vuelo pasional detrás de una solitaria hembra, que hace lo que puede, para quitarse de encima a un bando numeroso de pretendientes que intenta seducirla hasta las últimas consecuencias.

Los palomos se elevan como un inmenso velo de vivos colores; cada palomo tiene el color que le une al amo que lo mima y lo cuida, que lo sigue sin perderlo de vista, y que comenta en voz alta las carencias o aciertos de su candidato. Los palomos que participan tienen nombres muy variados como Nube de Hielo, El Canario, La Chola, Vino Tinto, A Fuego Lento, Visa Oro, Polvos Talcos, El Chamo, Manos Libres, entre otros. En fin, que supe de un deporte que no conocía y que crece sin hacer ruido entre los aficionados de todas las islas, y que dignifica la historia cultural de estas aves, que hicieron posible en el pasado la primera telegrafía sin cables, avisaron del final del Diluvio y de la presencia del Espíritu Santo.

Tags: Lo que cabe en el balayo

1 respuesta ↓

  • 1 Ángel // 17 de Enero de 2010 a las 13:25

    Hola. Un saludo muy afectuoso desde Gran Canaria en este día en que escribes, no sé por qué feliz coincidencia, de quien se recrea con el color de las nubes y de los animalitos que vuelan hacia ellas.

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